martes, 7 de mayo de 2013

Tratamiento de cáncer de mama con metástasis a pulmón.




La sobrevida global de pacientes con cáncer de mama puede mejorar tras la resección quirúrgica de las metástasis pulmonares.

Las pacientes con carcinoma de mama primario que se ha diseminado a los pulmones pueden vivir más tiempo si se efectúa la resección quirúrgica de las metástasis pulmonares, según un estudio publicado en el número de abril de 2013 de The Annals of Thoracic Surgery.

El Dr. Georgios Meimarakis, el Dr. Hauke Winter, PhD, y colaboradores de la Universidad Ludwig-Maximilian en Munich, Alemania, analizaron los factores que influían en la sobrevida a largo p

lazo de pacientes con metástasis pulmonares aisladas de cáncer de mama primario tras la resección quirúrgica de las metástasis (metastasectomía pulmonar).

El cáncer de mama metastatizante (CMM) es la etapa en que la neoplasia se ha diseminado a órganos o zonas distantes, no adyacentes. La sobrevida mediana de pacientes con CMM tratadas con los esquemas de quimioterapia habituales fluctúa de 12 meses a 24 meses y se presuponía que en estas pacientes no sería útil la intervención quirúrgica.

Los investigadores determinaron que tras la metastasectomía la mediana de sobrevida global aumentaba hasta 103,4 meses.

«En ningún estudio aleatorizado se había analizado en forma prospectiva la repercusión de la metastasectomía en la sobrevida en comparación con las estrategias terapéuticas conservadoras» dijo el Dr. Meimarakis.

Entre 1982 y 2007 se incorporaron en el estudio 81 pacientes con una mediana de edad de 58,2 años (intervalo de 28,3 a 76,3 años).

En 81,5% de las pacientes (66), se efectuó la resección completa de todos los tumores y la exploración microscópica no demostró células tumorales remanentes (resección R0). En 7,4% de los casos (6), algunas células de los tumores todavía estaban viables en el examen microscópico (resección R1) y 11,1% de las pacientes (9) mostraban porciones de tumores remanentes visibles a simple vista (resección R2).

La resección R0 se acompañó de una mediana significativamente más prolongada de sobrevida global que la resección R1 o R2 (103,4 meses, 23,6 meses y 20,2 meses, respectivamente). El análisis adicional reveló que la resección R0 y el número y tamaño de las metástasis eran factores que afectaban a la sobrevida a largo plazo.

El Dr. Meimarakis afirmó: «Con demasiada frecuencia las pacientes con CMM no se valoran para tratamiento quirúrgico, ya que se presupone que en ellas no sería útil la intervención quirúrgica por diversos motivos. Basándonos en nuestros hallazgos recomendamos a los cirujanos que valoren muy bien a las pacientes con metástasis pulmonares aisladas para determinar si es conveniente la resección quirúrgica».

Los equipos de tratamiento de cáncer deben valorar la metastasectomia.

En un comentario invitado que apareció en el mismo número de la revista, el Dr. Hans Hoffmann, de la Universidad de Heidelberg en Alemania, señaló que este estudio añade datos importantes a la serie de datos disponibles que indican que las pacientes con cáncer de mama con posible primera recidiva tienen más probabilidades de obtener un beneficio considerable si se tratan con un enfoque terapéutico interdisciplinario intensivo.

«Puesto que la morbilidad y la mortalidad de la resección pulmonar ha disminuido bastante en los últimos decenios, este procedimiento posiblemente útil se ha de analizar y valorar con más frecuencia mediante un enfoque terapéutico interdisciplinario intensificado», dijo el Dr. Hoffmann.

Bibliografía

Georgios Meimarakis, Dominio Rüttinger, Joachim Stemmler, Alexander Crispin, Rolf Weidenhagen, Martin Angele, Jan Fertmann, Rudolf A. Hatz, HaukeWinter. Prolonged Overall Survival After Pulmonary Metastasectomy in Patients With Breast Cancer. The Annals of Thoracic Surgery, 2013; 95 (4): 1170 DOI:10.1016/j.athoracsur.2012.11.043

El bloqueo de un solo gen reduce la agresividad de los tumores.



El hallazgo es el primer paso para posibles tratamientos de cánceres resistentes a otros fármacos.

Un equipo de la Universidad Johns Hopkins ha descubierto un gen que actúa como un interruptor en los procesos tumorales. En concreto, estudiando células de cáncer de mama humano, han visto que tras su bloqueo el cultivo adquiere el aspecto de un tejido sano. Ello apunta a que un fármaco que actuara en este sentido podría ser una alternativa sobre todo en tumores que sean resistentes a los medicamentos hasta ahora en uso. El artículo lo publica PLOS.

El gen que ha sido objeto del estudio pertenece a una familia de amplias propiedades, los HMG (iniciales High Movility Group, grupo de elevada movilidad). Ya en el nombre indica que tiene una relación con el crecimiento celular, cuyo descontrol es la causa de los cánceres.

"Este regulador maestro está normalmente desactivado en las células adultas", ha dicho Linda Resar, investigadora de la Johns Hopkins. "En cambio, está muy activa en el desarrollo embrionario y en las fases agresivas de todos los tumores que se han estudiado". "Nuestro trabajo muestra por primera vez que desactivando este gen en células de una forma agresiva de cáncer cambia extraordinariamente su apariencia y su comportamiento", ha añadido.

Trabajos anteriores de Resar habían ya intervenido sobre el gen HMG1 pero aplicados a la reprogramación de células madre. Esto es lógico visto su papel en la proliferación y especialización celular. De paso, el estudio pone de manifiesto, otra vez, la relación entre células madre y cáncer. Cuando las primeras se activan de manera inadecuada, aparecen los segundos.

El trabajo, realizado en cultivos celulares, puede ser de gran interés en casos para los que no hay tratamiento. Por ejemplo, en el estudio se utilizaron las células llamadas triple negativas, porque no tienen ninguno de los genes o receptores que caracterizan las formas más habituales de cáncer de mama. Esta falta de señales, como el gen HER2, hacen que sean más difíciles de abordar. Después de alterar las células para inhibir el HMG1 se implantaron en ratones, y se vio que no se propagaban. En cambio, los cultivos no manipulados causaban metástasis.

El siguiente paso, ha dicho Resar, es obvio: intentar desarrollar un tratamiento basado en este principio. Algo que, si funciona, puede llevar hasta una década.


El estudio genético halla cuatro clases de cáncer de útero.

El trabajo permite reclasificar la gravedad de los tumores para adaptar el tratamiento.

Los últimos datos del mapa genético del cáncer aportan nueva información sobre los cánceres de útero. Estos tumores causan en España unos 1.700 fallecimientos al año, y hasta ahora se consideraba que había, en general, dos clases, una más agresiva (la serosa) que la otra (la endometrial). Con el nuevo genotipado se han establecido cuatro grupos. El estudio, hecho con 373 mujeres diagnosticadas con cáncer de útero, se publica en Nature y lo han realizado investigadores del Atlas Genome Project liderados por Elaine Mardis (Universidad de Washington en Saint Louis) y Douglas A. Levine (Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York).

Por regla general, los estudios para hallar variaciones genéticas en pacientes asociadas a un tipo de tumor son solo el primer paso para luego desarrollar tratamientos. Los genes no son sino instrucciones para que algunos procesos moleculares se manifiesten o se inhiban, por lo que son el indicador de qué tratamientos deben aplicarse con el objetivo de reequilibrar la situación. Es la base de la llamada medicina personalizada que tan buenos resultados ha dado, por ejemplo, en el cáncer de mama, con el descubrimiento de los genes HER y BRCA.

Pero esta vez el estudio ha arrojado una pequeña sorpresa: uno de los cuatro tipos de cáncer de útero considerados menos agresivo comparte mutaciones con uno de los de pero diagnóstico. Esto, indican los autores del estudio, puede suponer que los mismos tratamientos que se utilizan para uno sean aplicables al otro. Esto también va en línea con los últimos desarrollos en oncología, en la que los llamados medicamentos biológicos (fabricados por células modificadas genéticamente en vez de formar las moléculas mediante reacciones químicas) empiezan usándose para un tipo de tumor y luego se van ensayando en otros relacionados.

Con ello podría, quizá, llegar a cambiar el tratamiento actual, que pasa, casi siempre, por la histerectomía (extirpación del útero y los ovarios) seguida de radioterapia o quimioterapia, según su gravedad.

El análisis de los investigadores ha demostrado, además, que muchas veces la clasificación del tumor es difícil, y, lo que es peor, errónea. Por ejemplo, han detectado que un 25% de las mujeres para las que se había diagnosticado un tumor más benigno tenían en realidad una forma más agresiva, por lo que debían recibir un tratamiento más intensivo.

Es el caso de los tumores serosos, más frecuentes en mujeres mayores y con peores resultados que los endometriales, asociados generalmente a un exceso de estrógenos y la obesidad y que tienen un pronóstico mejor. Las afectadas por la forma menos agresiva suelen recibir radiación después de la cirugía, mientras que a las segundas se les aplica quimioterapia. Para distinguir entre ambos tipos, lo normal es que se haga un estudio del tipo de células al microscopio, lo que se basa en la vista del patólogo; con los nuevos descubrimientos parece que será un análisis genético –una técnica que se ha simplificado con el uso de dispositivos- la que permita determinar qué tipo –y qué tratamiento- se padece.

El artículo permite también explicar por qué algunos tumores endometriales, los clasificados como de crecimiento rápido, eran más peligrosos: porque comparten la huella genética con los serosos.

“Esto pone de manifiesto las ventajas de investigar más a fondo para encontrar los patrones genéticos del crecimiento tumoral”, ha dicho Mardis. “Incluso aunque los endometriales de alto grado y los serosos sean diferentes desde un punto de vista del patólogo, son genéticamente similares, y podrían requerir tratamientos parecidos”.

jueves, 14 de marzo de 2013

Cáncer de hígado.





Factores de riesgo: que aumentan el riesgo de desarrollar cáncer primario de hígado incluyen:

·        Hepatitis: es una inflamación del hígado causada por una infección viral. Un virus diferente causa cada uno de los seis tipos de hepatitis (A, B, C, D, E y G). La hepatitis B y Hepatitis C son responsables de la mayoría de los casos de carcinoma hepatocelular. La hepatitis A no aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de hígado.
·        Cirrosis: son las cicatrices de las células del hígado que tiene varias causas. En Estados Unidos, las causas más comunes de cirrosis son la hepatitis C y el abuso de alcohol. En Estados Unidos del 50 al 70% de los cánceres están asociados con la cirrosis.
·        Contacto directo con cloruro de vinilo (cloruro de polivinilo o PVC): este químico usado para la fabricación de algunos tipos de plásticos, como tubería de PCV, ha sido asociado con el carcinoma hepatocelular en algunos estudios.
·        Exposición a arsénico: un químico usado como conservantes de madera, herbicidas, insecticidas y para la fabricación de aleaciones de metal vítreo. El agua potable en algunos lugares está contaminada con arsénico; además puede estar presente en depósitos naturales de minerales.
·        Esteroides anabólicos: son hormonas masculinas usadas para tratar ciertas condiciones, y en ocasiones usadas ilegalmente por los atletas para mejorar su rendimiento. El uso prolongado de estos esteroides podría aumentar el riesgo de cáncer de hígado.
·        Consumo de tabaco: aumenta la probabilidad de desarrollar otros cánceres que pueden diseminarse al pulmón, incluidos los cánceres de pulmón, colon y páncreas. Se desconoce si existe una relación directa entre el consumo de tabaco y el cáncer de hígado.



domingo, 3 de marzo de 2013

La aspirina prolongaría la vida de los pacientes mayores con cáncer de colon.


Los adultos mayores con cáncer de colon que tomaron una dosis diaria de aspirina tendieron a vivir más que los que no utilizaron el fármaco, según indica una nueva investigación.

Aunque se necesitan más estudios para replicar ese resultado, la información se suma a las pruebas que asocian el uso de aspirina con una mayor supervivencia de los pacientes oncológicos.

Por ahora, las guías clínicas recomiendan una dosis baja de aspirina para prevenir la enfermedad cardíaca, pero no para prevenir o tratar el cáncer.

El nuevo estudio, publicado en Journal of the American Geriatrics Society, incluyó más de 500 pacientes con cáncer de colon de Holanda; todos tenían más de 70 años. Más de 100 tomaron una dosis infantil de aspirina para proteger el corazón después de que se les diagnosticara el cáncer.

Durante el período 1998-2007, la tasa de mortalidad de ese grupo fue un 50 por ciento menor que en la cohorte que no tomaba aspirina. El efecto fue aún mayor en aquellos con cáncer avanzado y en los que no recibían quimioterapia.

Para los autores, cualquier estrategia que prolongue la supervivencia de los adultos mayores con cáncer de colon sería bienvenida porque no existe consenso en el uso de quimioterapia.

Un estudio publicado en octubre en New England Journal of Medicine había sugerido que el tratamiento con aspirina prolongaría la vida de los pacientes con tumores de colon que poseen una mutación genética específica.

Pero se necesitarían estudios aleatorizados más rigurosos para replicar los resultados de los estudios observacionales.

"Estamos bastante seguros de que existe un efecto real, pero ignoramos su magnitud", dijo el doctor Gerrit Jan Liefers, del Centro Médico de la Universidad de Leiden, en Holanda, y coautor del nuevo estudio.

Una limitación de la investigación es que analizó la información de las recetas entregadas a los pacientes y no del uso real de la aspirina (en Holanda, la aspirina infantil para prevenir cardiopatías no es de venta libre).

Los autores consideran posible que los efectos cardiovasculares de la aspirina ayudaran a los pacientes a vivir más, aunque eso no podría explicar la gran diferencia en las tasas de mortalidad.

Además, existirían diferencias entre los grupos que los autores pasaron por alto y que podrían haber influido en la supervivencia de los usuarios de aspirina.

Para Liefers, se desconoce cómo la aspirina actuaría contra el cáncer de colon. Una vía de acción probable es el bloqueo de la enzima ciclooxigenasa-2 (COX-2), que media en los procesos de inflamación y se expresa en alrededor del 70 por ciento de los tumores de colon.

Boris Pasche, director de la División de Hematología y Oncología de la University of Alabama, en Birmingham, consideró que sería útil determinar a quién beneficiaría el tratamiento y quién podría saltearlo.

"Es un fármaco bastante benigno, pero con efectos adversos", como sangrados gastrointestinales y cerebrales, señaló, y recomendó que los pacientes conversen con sus médicos sobre la utilidad de empezar a tomar aspirina.

"El estudio respalda el concepto, pero necesitamos un estudio aleatorizado", aseguró Pasche.

FUENTE: Journal of the American Geriatrics Society, online 23 de noviembre del 2012

La astronomía a la caza de tumores malignos. (Cáncer)



La misma herramienta para analizar datos de la galaxia se puede usar en la oncología.

¿Qué tienen en común un astrónomo y un oncólogo? En principio, estas dos profesiones parecieran ser de mundos completamente diferentes. Unos observan las partes más lejanas de la galaxia y otros examinan los cambios más pequeños en nuestro cuerpo para detectar la presencia de algún cáncer.

Sin embargo, en la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, el trabajo de identificar las estrellas más lejanas se está usando para fines médicos: ir a la caza tumores.

Allí, los astrónomos están ayudando a los oncólogos a descubrir y hacer un seguimiento a proteínas ligadas a cánceres agresivos.

"Estamos usando técnicas de análisis de imágenes desarrolladas en astronomía para analizar lo que vemos a través del microscopio", le explica a la BBC Nicholas Walton, del Instituto de Astronomía de Cambridge.

La idea de interrelacionar distintas disciplinas surgió hace dos años en esta ciudad universitaria inglesa. Desde entonces, Walton señala que varias charlas informales lo llevaron a concluir que sus herramientas también pueden ser usadas por oncólogos.

"Rápidamente nos dimos cuenta que así como la astronomía tiene que lidiar con grandes cantidades de datos, y hacer análisis muy precisos a partir de ello, los investigadores de cáncer también, esta vez microscópicas", cuenta Walton.

"(Los oncólogos) tenían un gran problema de avalancha de datos -por decirlo de alguna forma- y nosotros teníamos técnicas que hemos desarrollado durante muchos años que podían ser potencialmente útiles sin tener que hacer grandes cambios".

Trabajo de hormiga

El programa que usan los astrónomos puede agilizar la obtención de resultados de estudios sobre el cáncer.

Mucho del trabajo de investigación sobre el cáncer se basa en el reconocimiento de patrones, lo que significa observar miles de imágenes a través de un microscopio. "Si te sientas a ver todas esas imágenes, lleva muchísimo tiempo y se convierte en una especie de embudo para producir resultados", le dice a la BBC Elena Provenzana, del departamento de patología de la universidad.

"Este tipo de tecnologías permite que un computador haga el análisis mucho más rápido de lo que yo pueda hacerlo", agrega.

Si bien esta tecnología no fue concebida para el trabajo que explica Provenzana, el astrónomo señala que lo "increíble" de este proyecto es que el tipo de imágenes que ven de la galaxia a través de un telescopio son muy similares a las que observa la especialista en el microscopio.

"Me gusta pensar que mientras mi trabajo cotidiano es cazar las supernovas más distantes y descubrir energía oscura, ahora puedo ayudar a los oncólogos a mejorar las tasas de sobrevivencia de cáncer", dije Walton.

La doctora Provenzana está segura de la gran diferencia que hará este tipo de herramientas en futuras investigaciones y análisis de resultados de pruebas clínicas.

"Podremos obtener resultados mucho más rápido e identificar a pacientes (con cáncer) más temprano".

El cese del tabaquismo antes del tratamiento quirúrgico, en pacientes con cáncer, conlleva a tasa mayor de éxito en el resultado final del tratamiento.


Los pacientes con cáncer de pulmón y de cabeza y cuello que fumaban antes del tratamiento quirúrgico tienen más probabilidades de recaídas que los que han suspendido el hábito antes de la intervención quirúrgica, dicen investigadores del Moffitt Cancer Center. Descubrieron que se necesitan medidas para evitar la recaída del tabaquismo inmediatamente después del tratamiento quirúrgico a fin de ayudar a evitar las recaídas.

El estudio fue publicado en un número reciente de la revista Cancer.

«El tabaquismo de cigarrillos es causa de 30% de todas las muertes relacionadas con cáncer», dijo la autora para correspondencia del estudio Dra. Vani Nath Simmons, PhD, miembro asistente del Programa de Resultados en Salud y Conducta en Moffitt. «Las neoplasias malignas de la cabeza y el cuello así como del pulmón están muy vinculadas al consumo de tabaco. Muchos pacientes con estas neoplasias malignas intentan dejar de fumar cuando se les establece el diagnóstico. Sin embargo, se ha prestado poca atención al analizar cuánto éxito tienen los pacientes para dejar de fumar y qué es lo que pronostica quién probablemente reanudará el tabaquismo. Esto es muy preocupante para los pacientes con cáncer debido a que el tabaquismo persistente pueda estar relacionado con recidiva de cáncer, complicaciones del tratamiento del cáncer, segundos tumores primarios y calidad de vida más deficiente».

Según el coautor del estudio, Dr. Thomas H. Brandon, PhD, director del Programa de Investigación e Intervención sobre el Tabaco en Moffitt: «Sólo en algunos estudios se han analizado factores relacionados con la recaída del tabaquismo en pacientes con cáncer de la cabeza y el cuello o cáncer de pulmón, y esta información es necesaria para implantar medidas que eviten la recaída del tabaquismo en esta población»

El objetivo de este estudio es analizar las trayectorias del tabaquismo en pacientes con cáncer de pulmón y de cabeza y cuello durante 12 meses después del tratamiento quirúrgico y valorar los posibles factores pronósticos de recaídas del tabaquismo.

Los participantes en el estudio fueron incorporados de las clínicas Moffitt. Los pacientes habían dejado de fumar poco antes o inmediatamente después de la intervención quirúrgica. Se valoró la conducta relativa al tabaquismo a los 2, 4, 6 y 12 meses después de la intervención quirúrgica.

«Observamos que las tasas de recaídas variaban en grado significativo dependiendo de los antecedentes del tabaquismo antes de la intervención quirúrgica», explicó Simmons. «Sesenta por ciento de los pacientes que fumaban durante la semana previa a la intervención quirúrgica reanudaron el tabaquismo después, en comparación con una tasa de recaídas de 13% para los que habían dejado de fumar antes de la intervención quirúrgica».

Dadas las tasas de recaída significativamente más bajas en los pacientes que dejan de fumar antes del tratamiento quirúrgico, el cese del tabaquismo debiera fomentarse cuando se establece el diagnóstico, dijeron los investigadores. Puesto que casi todas las recaídas ocurrieron poco después de la intervención quirúrgica, señalan que es importante la ayuda para el cese del tabaquismo antes y después de la operación.

Los investigadores también descubrieron que factores como los grandes temores con respecto a la recidiva del cáncer, la mayor propensión a la depresión y menos confianza en su capacidad para dejar de fumar pronosticaban la recaída del tabaquismo.

«Los pacientes con cáncer están muy motivados para dejar de fumar, de manera que el establecer el diagnóstico de cáncer puede considerarse como un “momento de lección” en el cual aplicar medidas para el cese del tabaquismo y la prevención de las recaídas», dijo Brandon.

«Los pacientes con cáncer deben saber que nunca es demasiado tarde para dejar de fumar», dijo Simmons. «Desde luego, sería mejor si dejasen de fumar antes de presentar cáncer; pero con excepción de esto, debieran dejar de fumar lo más pronto después que se les establece el diagnóstico. Y con un poco de ayuda, no hay motivo para que no tengan éxito».

El financiamiento para este estudio fue proporcionado por la beca RO CA 126409 del National Cancer Institute y la Fundación Miles for Moffitt.

Bibliografía

Moffitt Cancer Center (2013, January 23). Smoking cessation more successful for cancer patients who quit before surgery. ScienceDaily. Obtenido el 29 de enero de 2013,